
Pelón Pelucas - Gran Final
Así es amigos. Hemos llegado al final de la historia formidable del Pelón Pelucas.
Por fin la Abuelita Dinamita se animó a dar un tercer sape a nuestro amigo Pelón. Se jugaba todo por un sape. La recompensa era buena y no pudo negarse. Bajó las gradas, se puso detrás del Pelón y ¡¡¡¡¡tóoooomalaaaaa!!!!! tremendo sape!!! Ahora sí el Pelón se enfureció. Tomó a la Abuelita y la lanzó por los aires. Todo el estadio estaba pendiente de ella, su imagen estaba en la pantalla gigante. El partido se detuvo. Los jugadores miraban atónitos la acción. Para buena suerte de la Abuelita Paco Memo Ochoa estaba en la portería.
La vió cayendo y antes de que tocara el suelo se lanzó por ella como sólo él sabe hacerlo.
¡¡Gracias joven!! Le dijo la abuela a la vez que le daba un beso en la mejilla. ¡Lo siento pero debo salir corriendo! La Abuelita empezó a correr por toda la cancha. Los jugadores emocionados también corrían detrás de ella. Sin quererlo pateó el balón. La pelota comenzó a rodar hacia la portería del Cruz Azul. Atrás de toda la bola venía corriendo el temido Pelón Pelucas.
Los jugadores se apiñaron en torno a la Abuelita para defenderla. Todo el estadio gritaba a coro: ¡¡¡¡¡Abuelita, Abuelita, Abuelita!!!! El Pelón entendió entonces que meterse con la Abuelita era meterse con todo el estadio. Dio media vuelta y se fue corriendo por la puerta más cercana que encontró.
Desde entonces, se dice, se cuenta...que la mascota del América, esa botarga de águila, es nada más y nada menos que......¡¡¡¡¡¡La Abuelita Dinamita!!!!!
Y así amigos, termina la historia del Pelón Pelucas y la Abuelita Dinamita.